Como consultor internacional he tenido la oportunidad de visitar muchas plantas en Latinoamérica, encontrándome en algunas de ellas dos importantes problemas comunes: Uno de infraestructura – layout y equipos – y otro administrativo.
Para la solución del primero sólo se requiere la redistribución parcial o total de la planta y la compra de algunos equipos. Esto significa que puesta en marcha las soluciones ingenieriles, los resultados son inmediatos.
Lamentablemente, no se puede afirmar lo mismo cuando se trata de resolver problemas administrativos, ya que éstos requieren la implementación de dos conceptos fundamentales: cambio de actitud del personal responsable de dirigir la planta y utilización de efectivos formatos de control. En consecuencia, la solución a estos problemas demanda mayor tiempo. A continuación, se presentan algunas ideas:
CAMBIO DE ACTITUD
Lo interesante del trabajo en el Rastro de Pollos, es que nunca hay dos días de proceso iguales. Cada uno se desarrolla con sus propios afanes. Por tal motivo, los responsables de la administración de las mismas deben ser personas conscientes de esta realidad, para crear la debida infraestructura del trabajo administrativo que permita revisar cada detalle antes, durante y después del proceso. Sin embargo, con gran preocupación y desconcierto observo que algunos administradores de las plantas se caracterizan por la superficialidad e improvisión cuando se trata de planificar, organizar, dirigir, supervisar y controlar cada una de las variables que afectan los resultados económicos de la planta a nivel de merma y costos operativos.
Son víctimas de la rutina, cuando la rutina debe ser su mejor aliado. Preparando diariamente un cronograma de trabajo que consigne todos los detalles a tener en cuenta durante la jornada, le permitirá realizar una labor eficiente y sin tanto desgaste físico. Algunos jefes y gerentes de plantas piensan que efectividad en el trabajo es sinónimo de permanecer trabajando largas jornadas: más de las 12 horas. La realidad es otra: la autoesclavitud injustificada e improductiva en medio de la cual se desarrolla su trabajo cotidiano, es producto de no programar adecuadamente cada una de las actividades a desarrollarse en el proceso del día siguiente.
Además, la capacitación inadecua da tanto administrativa como operativamente del personal de supervisores, demanda que los responsables permanezcan la mayor parte del tiempo en la planta solucionando problemas operativos, cuando éstos deben ser atendidos con prontitud por los supervisores de cada sección y los jefes presenciar el desarrollo del proceso con un criterio de proyección que permita mejorar actividades improductivas, desarrollando nuevos métodos de trabajo, para aumentar la productividad del personal con un desgaste físico normal de los operarios de la línea de proceso. Optimizar la infraestructura locativa aprovechando al máximo cada centímetro cuadrado de la planta, suprimiendo áreas subutilizadas. Evaluar la estructura de control establecida para estar seguro de su efectividad.
FORMATOS DE CONTROL
No se trata de diseñar una cantidad enorme de documentos para registrar en ellos un volumen de información que en la mayoría de los casos no es revisada ni analizada diariamente por los encargados de administrar las plantas y tomar las decisiones pertinentes para el día siguiente. Por lo tanto, esta cantidad de registros valiosos se constituyen en un incremento de papelería que afectará los costos operacionales de la planta, dado que nadie le saca el máximo provecho a los datos consignados.
En virtud de lo anterior, recordando lo dice que «Administración en una en libro sola Página», todo por extenso que sea puede sintetizarse eficientemente en unos cuantos registros, para el caso concreto que nos ocupa, el control del proceso se puede llevar en tres registros: control de producción, control de calidad y control de temperaturas e hidrataciones. Entre menos documentos deban revisarse diariamente, más efectiva y mejor será la labor de control. El éxito está en consignar oportunamente la información correcta para la toma de decisiones.
En resumen, la gran responsabilidad de administrar con disciplina y eficiencia las distintas operaciones de la planta y la interrelación que debe existir diariamente con las restantes dependencias de la empresa, sólo se logra mediante un cambio de actitud del personal que la dirige, permitiéndole desarrollar adecuadamente un trabajo previamente pro gramado el día anterior a la próxima jornada de proceso, para controlar cada aspecto que pueda afectar finalmente la rentabilidad de la empresa.
*DOCUMENTO DE LA REVISTA INDUSTRIA AVICOLA, OCTUBRE 2002*